
Hace unos 8 u 9 años conocí a una chica unos años más joven
que yo por internet, empezamos a charlar y nos caímos bien. Parecía una chica
muy agradable y un día decidimos quedar en Santiago a cenar y tomar algo para
vernos en persona. Fue una bonita noche, hablamos, nos reímos, lo pasamos bien.
Xandra que así es su nombre me dio dos besos y se alejó en su coche y sin
saberlo ninguno de los dos no nos volveríamos
a ver hasta esta noche pasada. Por circunstancias y dejadez no volvimos
a quedar pero seguimos hablando todos estos años por Facebook, por WhatsApp.
Siempre nos mantuvimos al tanto de nuestras vidas, ella se casó y tuvo un niño
precioso, me alegre que le fueran bien las cosas, yo le contaba de mis andanzas
por el mundo y así paso el tiempo. Hace unos años en una de nuestras
conversaciones salió el tema del sexo y las relaciones, nos dimos cuenta que
teníamos un gusto común por el BDSM y el morbo, el erotismo, fue interesante
ver que en esas cosas pensábamos tan parecido.
Después ella se separó y ahí siguió
luchando por su niño porque es una mujer
fuerte aunque muy tierna y dulce a la vez. Hasta que el otro día hablando me
invito a cenar a su casa para rememorar nuestra cena de hace tantos años y para
vernos ya que llevábamos tanto tiempo sin estar juntos que era una vergüenza
retrasarlo más. Acepte encantado y anoche fue esa cena que paso a relataros
ahora.
Llegue puntual y timbre. Abrió Xandra, estaba aún más
hermosa de lo que recordaba casi 9 años después, llevaba una falda corta y una
camisa ajustada a su pecho que hacía que todas sus curvas resaltaran
deliciosamente. Es una chica bajita pero muy sensual, aparte de las curvas
tiene una cara preciosa de niña buena y unos ojazos grandes que cuando te miran
deseas perderte en ellos. También unos tentadores labios que mire y por un instante
desee saborear allí mismo.
-
Hola ¡cuánto tiempo ¿eh?- saludo ella amistosamente
mientras me daba dos sonoros besos en mis mejillas sonrojadas.
-
Hola Xandra, si la verdad que demasiado tiempo,
no tenemos perdón por haber tardado tanto en vernos- dije entrando en su
casa sonriendo.
La velada paso genial, entre conversaciones de nuestras
vidas, hablamos de nuestros trabajos, de su hijo mientras el primer y el
segundo plato volaban de la mesa y la segunda botella de vino empezaba a bajar.
Justo antes del postre salió el tema del sexo, ya estábamos achispados y nos reímos recordando nuestras
conversaciones sobre ello, sus fantasías o las mías, se puso interesante el
tema, ella es picarona y le gusta picar, me miraba con una sonrisilla de
traviesa hasta que se levantó de la mesa y fue a la cocina a por el postre.
Cuando regreso casi me atraganto con el vino de la
impresión, venia solo con los tacones, medias y liguero, un corsé ajustado que realzaba
sus grandes y hermosos pechos, el pelo suelto y una sonrisa de oreja a oreja.
Vi que en una mano traía un
antifaz y en la otra unas esposas.
-
Bueno pues espero que estés listo para el
postre, ¿Qué prefieres?- dijo mirando para las esposas y el antifaz.
-
Creo que me voy a quedar con las dos opciones,
de repente me siento goloso…- respondí yo sonriendo a mi vez sorprendido por tan grata sorpresa.
Ella sabía que yo soy dominante, que me gusta mandar. Pero
por esa vez decidí seguir el juego y cambiar de roles, me intrigaba su lado
malo y tenía ganas de ver de lo que era capaz.
Me levanto de la silla y me puso el antifaz, caminamos hasta
su habitación y empezó a besarme, nuestras lenguas jugaron y las saboree. Mis
manos fueron instintivamente a su culo y lo agarre fuerte, era una delicia
.
Me
saco la camisa y siguió besándome en el cuello y bajo a mis pezones que ya estaban
duros y jugo con su lengua en ellos, sabía que eso me encanta por nuestras
conversaciones, bajo mi pantalón y empezó a pajearme con su mano fuerte y
continuo mientras seguía besándome y lamiéndome.
-
¿te gusta así? ¿no es esto lo que querías?- decía
ella mientras me mordisqueaba.
-
Si, sabes que sí. Me encanta que seas mala, me
gusta sacar tu lado malo y dejes de ser una niña buena para ser una niña bien
mala- respondí yo entre jadeos por culpa de la magnífica paja que me seguía haciendo.
-
Pues hoy vas a tener a la Xandra mala, toda para
ti, voy a ser muy mala malosa contigo- respondió tumbándome en la cama.
Se puso encima mía y me comió la boca mientras me ponía las
esposas por delante, bajo con su lengua por mi cuello, mis pezones de nuevo…y
llego. Su boca absorbió mi polla con ganas, su lengua jugaba con ella, con mis
huevos, subía y bajaba sobre ella, con las manos esposadas agarré su cabeza
para sentir como subía y bajaba sobre mí con su boca de niña traviesa.
Me hizo separar las piernas más y siguió lamiendo los huevos, los comió
bien, incluso llego a lamer más abajo con su lengua, uno de sus dedos jugueteó
con mi ano que estaba ensalivado mientras se tragaba la polla hasta los huevos.
Estaba a punto de correrme y se lo dije. Paro y me puso un condón. Se puso
encima de mí y me saco el antifaz.
-
Quiero que veas como te follo- dijo ella con su
cara y sus ojos brillantes por el morbo y la pasión.
-
Dios…si, follame, móntame- respondí yo.
Se la metió hasta el fondo, entro limpia en su coño mojadisimo por la excitación. Empezó a subir y bajar mientras agarraba mis manos esposadas
aun y me lamia los dedos mirándome con cara de perra caliente que me volvía
loco. Se sacó el corsé y sus pechos maravillosos aparecieron sobre mí, lamí, mordí,
le apreté los pezones con mis manos esposadas mientras me cabalgaba, gemía sin
parar. Me soltó las esposas y agarre su culo, me tenía totalmente loco,
excitado al máximo.
La ayude a subir y bajar mientras se lo azotaba con
palmadas sonoras a las que ella respondía con pequeños gemidos de placer en
cuanto notaba los azotes. Lo vi llegar, es lo que me mas me excita ver como una
mujer se corre de placer. Y que visión, después de tantos años soñando e
imaginando como seria por fin la tenía ahí, encima mía, con mi polla dura
dentro y corriéndose, con los ojos medio en blanco, un hilo de saliva saliendo
por su boca agarrándola del cuello mientras un gemido profundo rompía la noche,
fue brutal, un orgasmo de los que parece
que te paso un elefante por encima. Cayo sobre mi pecho exhausta, sin fuerzas,
pero con mi polla aun dentro de ella, dura, latiendo, palpitando.
Nos quedamos
abrazados un rato así, simplemente gozando del momento y de la compañía uno del
otro, del calor de nuestros cuerpos juntos.
Después de unos instantes me toco a mí ser malo por fin. Le
puse el antifaz y las esposas por detrás de su espalda y la puse de rodillas
como a mí me gusta al borde de la cama. Lamí sus pechos con fuerza, la bese,
baje por es espalda despacio con mi lengua, aun llevaba puesto el liguero y las
medias, estaba espectacular. Abrí sus nalgas y metí mi lengua, mi boca, lamí su
ano con delicadeza, baje hasta su sexo aun mojado y jugué en él, mis dedos
entraban y salían de ella sin parar, gemía, su sexo ardía lo notaba en mi boca.
No aguante más, cogí mi polla y la azote con ella en su coño, una y otra vez como un látigo pegaba contra
la entrada , rozaba mi polla contra ella, metía solo la punta y la sacaba...
estaba como un volcán en erupción.
-¿Quieres polla? ¿Es eso lo que quieres Xandra? Vamos pídemelo…suplícamelo-
decía yo golpeando su coño una y otra vez con ella dura.
- Si señor, follame, métemela, la quiero dentro ya, venga cabrón,
por favor, por favor. Dame ya, soy tuya dame ya, hazme lo que quieras pero dame
caña ya- gemía ella llena de excitación.
La clave de golpe a fondo. Un suspiro inundo la habitación
cuando la noto tan adentro, mis huevos la golpeaban con furia, le saque el
antifaz y tire de su melena hacia atrás fuerte,
seguía con las manos esposadas y
la aguantaba por su pelo en el aire mientras estaba de rodillas allí recibiendo
polla y mirándose…se miraba en el espejo de enfrente, vi sus ojos de vicio, sus
grandes pechos rebotando, su boca contraída por el placer en una mueca de
morbo. Estaba jodidamente hermosa y sexy, jamás lo olvidare.
Azote su culo con mi mano fuerte en cada embestida le daba un cachete, ya tenía su culo algo
rojo pero le gustaba, pedía más, agarre su cuello desde atrás mientras la
penetraba fuerte medio asfixiándola lo que provoco que se corriera de gusto
como una perra en celo. Las babas, la saliva caía de su boca en medio del
orgasmo. Su cuerpo temblaba, notaba su coño contraerse en oleadas de placer,
pero seguí, segui follandomela, duro y caliente hasta que ya no pude más. Me
puse delante de ella, le abrí la boca y
descargue todo sobre ella. Mi leche la inundo después de retenerla tanto y
cayo por su boca hasta sus pechos llenándolos de leche caliente, los unte
usando mi polla, una maravilla, una corrida que me hizo morir de placer y verla
así, a mis pies, llena de mí.
Nos levantamos y le saque las esposas, nos besamos cómplices
y nos fuimos a la ducha. Debajo del agua volvió a encenderse el fuego. Otra vez
calientes, mojados, entre el vapor….pero esa ya es otra historia, lo que paso
en la a ducha...se queda en la ducha.
Y hoy aquí después de pasar todo eso yo os lo cuento, porque
cuando se vive y se siente algo tan especial con una vieja amiga siempre hay
que compartirlo. Xandra la próxima cena llevo yo el postre...jeje