Hacia mas de un año que había ido a la consulta del dentista acompañando a mi madre a su revisión anual, cuando llegamos nos recibió un ángel con cuerpo de demonio. Era Xandra la auxiliar que fue muy amable y nos acompaño a la sala de espera. Creo que se me debió notar en la cara la excitacion que recorrió mi cuerpo, era una chica de unos veintitantos como mucho treinta años, bajita pero con un buen cuerpo lleno de deliciosas curvas que se marcaban en su uniforme de forma tentadora. Sus pechos debían ser de buen tamaño porque la camisa le quedaba muy ajustada a ellos, tenia unos ojos grandes y atrayentes acompañados de una sonrisa que te dejaba desarmado. Ese día salí de la clínica como comprendereis muy excitado y con mi mente en plena ebullición, ella fue la protagonista de innumerables pajas del morbo que me había dado, incluso con el tiempo se llego a medio convertir en obsesión el poder volver a verla y ese día acababa de llegar. Tenia que ir al dentista y pedí cita en su clínica abandonando a mi dentista de toda la vida pero quería tener la oportunidad de volver a verla. Me atendió ella al teléfono y reconocí su voz incluso después de tanto tiempo lo que provoco una erección inmediata en mi al sentirla al otro lado del teléfono, acordamos cita para viernes por la noche a ultima hora ya que no tenían antes libre y colgué.
Os podéis imaginar que pase toda la semana en tensión esperando que fuera ya viernes y por fin estaba timbrando a la puerta de la clínica. Abrió ella, estaba como la recordaba incluso aun mas sexy con su uniforme pegado a sus pechos maravillosos y su sonrisa arrebatadora. Me hizo pasar a la sala de espera y me senté nervioso, la verdad creo que noto algo raro en mi porque la devoraba con la mirada literalmente.
Al cabo de unos minutos me vino a buscar y pase a donde estaba esperándome el dentista, un hombre de unos 45 o 50 años de trato agradable que me hizo sentarme en la silla y tras unas preguntas de rigor comenzo a hacerme una limpieza bucal. Xandra se puso a mi lado para auxiliar al dentista y me puso el tubo de aspirar inclinándose sobre mi lo que produjo que sus pechos quedaran encima de mi hombro rozandose contra el. Di un pequeño respingo al notarlos y el dentista pensó que era por la limpieza pero Xandra creo que se dio cuenta que era por ella porque la mire a sus ojos tras la mascarilla que tenia puesta y los aparto medio avergonzada pero con un brillo en ellos que creo que le gusto haber provocado eso en mi.
Estubo un buen rato haciendome la limpieza y yo miraba a Xandra, ella al principio apartaba sus ojos de los mios como estando atenta a lo que decía el dentista pero alguna vez la note clavarme los ojos y mantenérmelos un buen rato, sus pechos me rozaban una y otra vez, alguna vez incluso llego a apoyarlos totalmente sobre mi hombro, no sabia si eran cosas mías pero se me estaba poniendo durisima por la situación...tenia la polla tan dura que se me debía notar bastante en el pantalón, de hecho un par de veces vi como Xandra miraba en esa dirección con miradas furtivas y rápidas.
Sonó el teléfono del dentista su móvil y paro un momento, salido de la estancia dejandonos solos y ella siguió aspirandome con el tubo y arrimada a mi, me incorporo y me hizo escupir en un vasito.
- Ya falta poco Señor Lopez, en nada terminamos.- dijo ella atenta y servicial mientras me cambiaba el babero y se arrimaba a mi con sus pechos que me rozaron literalmente la cara, sus pechos medio asomaban entre los botones de su camisa, estaba a mil y no pude mas, así que jugué mis cartas.
- Una pena que falte tan poco, me esta gustando que me atiendas tan bien- dije yo agarrándola de la cintura y no dejando que se separara de mi para que siguiera con sus pechos pegados a mi hombro y mi cara.
- Pero que hace, por favor suelteme- dijo ella con un hilo de voz nerviosa.
- Lo siento pero no puedo, mira como me has puesto- dije agarrándome la polla por encima del pantalón para que viera lo dura que estaba.
- Pero que hace, por favor Señor Lopez comportese, esto no es serio- dijo ella aun mas nerviosa pero sin apartar su vista de mi paquete.
Le agarre el culo con la mano que tenia en la cintura y cogí una de sus manos y se la puse encima de mi paquete duro, no podía ver la expresión de su cara porque llevaba la mascarilla puesta pero sus ojos brillaban.
- ¿Pero quien se ha creído que es? - dijo ella intentando alejarse de mi.
La puse recostada a la fuerza sobre mi estomago y le di cuatro fuertes azotes en ese culo maravilloso que tenia, resonaron fuerte en la sala, ella gimió dos veces y se quedo callada, en shock.
- Soy el que te va a enseñar quien manda aquí, no puedes ponerme la polla así de dura y dejarme así te queda claro- dije yo con un tono de voz duro y seco.
Escuchamos como venia caminando el dentista por el pasillo de vuelta y ella se reincorporo y nos compusimos como si no hubiera pasado nada. Entro y lo que dijo dejo helada a Xandra.
- Lo siento Señor Lopez, acabaremos la limpieza hoy y continuaremos otro día me ha surgido una emergencia familiar, Xandra por favor acaba tu aquí y recoge todo después, te dejo las llaves en la entrada, cobrale y cogele la siguiente cita al Señor Lopez y atiendelo en lo que necesite.
Se quedo blanca..sabia que se iba a quedar a solas conmigo, hubo un silencio incomodo pensé que iba a decirle algo a su jefe de mi comportamiento pero no dijo nada, siguió a mi lado con el tubo de aspirar y siguió arrimada a mi, sus ojos brillaban mas que nunca, no se que pasaría por su mente.
Acabo la limpieza y su jefe se fue. Escuche como cerraban la puerta de la clínica y escuche sus pasos caminar de vuelta a la sala. Cuando entro actuó con naturalidad, como si no pasara nada. Me acabo de aspirar bien la boca, me la hizo enjuagar, retiro el babero de mi pecho y cuando se fue a dar la vuelta la agarre de la cintura y la atraje hacia la silla. Quedo casi encima mía medio recostada, se dio cuenta que mientras se dio la vuelta saque mi polla dura de mis pantalones y estaba allí fuera apuntando al cielo. Agarre su mano y la lleve a mi polla, ella se resistió pero hice que la agarrara y que empezara a pajearme, primero tube que obligarla con mi mano para que lo hiciese pero poco a poco fue ella sola haciéndolo.
- Señor Lopez por favor esto no es lo adecuado- dijo medio jadeando por debajo de la mascarilla.
Abrí su camisa mientras seguía pajeandome despacio y vi esos grandes y hermosos pechos en su sujetador blanco de encaje, levante el sujetador y calleron delante de mi, con sus pezones duros, no tarde ni medio segundo en avalanzarme sobre ellos y comerlos, larmerlos, mordisquearlos.
- No, no por favor, esto no esta bien- dijo ella entre medio gemidos de placer.
- Callate y no se te ocurra dejar de pajearme, tu jefe dijo que me atendieras en todo lo que necesitara así que ..obedeceme, además si no estuvieras deseando que te poseyera hubieras dicho algo no te hubieras quedado callada, se que te gustaron esos azotes y que quieres mas- dije yo autoritario.
- No puedo hacer esto, por favor no me obligue, no esta bien, no lo conozco de nada- dijo tímida.
La aparte un poco y le di un pequeño bofeton en su mejilla, eso debilito su poca resistencia. La situación la estaba volviendo loca, se notaba que lo deseaba igual que yo.
- A partir de ahora harás lo que te diga y punto, no quiero volver a oírte quejarte, ¿esta claro? - dije dándole un pequeño azote en el culo.
- Si Señor Lopez, lo que usted diga- dijo ella en un hilo de voz ya que la vergüenza la envolvía al ver que cedía a mis pretensiones y que deseaba hacerlo.
-Ahora dejate solo el sujetador puesto y la mascarilla y tumbate en la silla- ordene.
Ella lo hizo, allí la tenia entera para mi después de soñarlo tanto, abrí sus piernas y comencé a lamer, lamí su sexo ya muy mojado, jugué con mi lengua en su clítoris metiéndola y sacándola como si fuera mi polla dura, jugando con mis dedos en su vagina, lamiendo incluso su ano, comiéndola entera, ella gemía y gemía agarrando mi cabeza, era muy morboso verla así con la mascara puesta en la silla abierta para mi, sus jugos inundaban mi boca, sus gemidos fueron aumentando y note que iba a correrse. Acelere los movimientos de mi lengua en círculos, ella agarro mas fuerte mi cabeza y la aplasto contra su sexo ardiente, la ola de placer que la recorrió fue intensa.
- ohhhhhhhhh Señor Lopez......que me hace......que me hace......- consiguió medio decir mientras se corría de placer en mi boca y se arqueaba en la silla, fue una deliciosa visión..
Quedo unos minutos reposada y avergonzada en la silla, abierta para mi, habiendose dejado manosear y comer por un extraño, pero no la iba a dejar reposar, quería que la calentura siguiera, así que me desnude yo del todo y me tumbe yo en la silla abriéndome de piernas, ella se sentó en la silla pequeña del dentista y se puso a mi lado.
- Cometelo todo- dije yo con voz rota por el deseo- quiero que me comas entero- ordene.
Ella se saco la mascarilla por fin y pude ver su deliciosa cara roja de la vergüenza, parecía dura pero mi mirada la atrajo hacia mi polla dura y gorda. La agarro y comenzo a darle lametones largos mientras me miraba morbosa, disfrutando del juego. Empezó a succionarla con fuerza, medio atragantandose con ella al metérsela tanto, hilos de saliba caían sobre mi polla, ella los relamía y seguía chupando.
Empezó a trabajarse mis huevos, lamiéndolos, metiéndolos en la boca, estaba como una loba hambrienta, por fin se relajaba y disfrutaba. Su lengua subía y bajaba, le agarre la cabeza y empuje hacia abajo, lo entendió y empezó a lamer mi ano, me comía entero, subía y bajaba, se la metía y la sacaba, estaba dandome una mamada de lujo pero no quería correrme así que la pare.
- Sacate el sujetador y subete aquí encima mía, montame como una buena perra- ordene con la polla tan dura y tiesa que me dolía.
Se saco el sujetador del todo y sus pechos maravillosos quedaron colgando encima de mi boca, empecé a lamerlos y ella cogió mi polla metiéndosela poco a poco, la agarre de la cintura y la clave en mi. Su coño me atrapo como un pez en una red, empezó a subir y bajar, agarre su culo y lo fui azotando mientras ella me follaba así encima de la silla, era una maravilla follársela así, después de soñarlo tanto tiempo, estaba pasando, ella gemía y me miraba, su culo delicioso era azotado por mi una y otra vez, se lo agarraba , se lo sobaba, separaba sus nalgas para que la polla entrara al fondo, estuvimos así un buen rato, hasta que la lascivia y el vicio total me invadió, estábamos a mil...la saque de encima mía y me dirigí a la puerta de la sala.
Cogí la bata de su jefe y le saque el cinturón me volví y la tumbe boca abajo en la sillón, ate sus manos a la espalda con el cinturón de la bata de su jefe. Allí estaba expuesta a mi, con el culo en pompa, separe sus nalgas y se la metí de nuevo en su sexo mojado, entro a la primera. Empecé a bombear duro, fuerte, tire de su pelo hacia atrás arqueandose y follándola duro, mis huevos la golpeaban una y otra vez, ella gemía y gemía.
- ohhhhhhhh...dios...Señor Lopez es usted un cerdo, como me hace esto...no puede ser, no puede ser...- decía entre gemidos.
- Te gusta perra, no disimules, te gusta que te posean así fuerte, que te dominen y te hagan sentir así de sucia y mala- decía yo en su oído con mi voz de perverso.
- Si...me gusta...dios..me gusta, no me puedo creer que este haciendo esto- decía ella entre jadeos.
Seguí empujando y note como se iba a correr, Xandra empezó a convulsionar por el orgasmo brutal que sentía, su sexo mojado me empapo todos los huevos, quedamos así abrazados y exhaustos uno encima del otro ella un con las manos atadas.
Me senté de nuevo en el sillón y le ordene que me comiera iba a correrme, así que empezó a lamer rápido, dando grandes chupadas, ella en cuclillas y yo allí sentado en el borde del sillón, mi leche salio disparada, fue abundante ya que llevaba mucho tiempo excitado, vi su boca llena resbalando semen por ella hasta sus pechos grandes, note como se los agarraba y los sobaba extendiéndose mi leche sobre ellos, fue una visión magnifica verla así, entregada a mi, llena de mi semen caliente, gozando de haber sido sometida por mi un extraño.
Nos vestimos y nos besamos complicemente antes de irme, me dio cita para el viernes siguiente a ultima hora.
- Espero que le diga a mi jefe que lo atendí bien Señor Lopez- dijo ella picarona.
- Claro que si Xandra, le diré que fuiste muy amable y espero que en la próxima cita podamos avanzar mas en ese culo rico que tienes- dije sonriendo malevolamente.
Xandra cerro la puerta con la mirada bajada medio avergonzada por lo que había pasado pero estoy seguro que esperara impaciente ver que pasa el viernes que viene...se me hará larga la semana , para que después digan que no le gusta a nadie ir al dentista.....
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