Llegaste a casa y dejaste tus cosas sobre el aparador como haces siempre, me saludaste con un beso en mi labios y te dirigiste al baño para ducharte. No te habías fijado en mi mirada perversa de deseo, en lo mucho que llevaba deseándote toda la mañana. Entre en el baño y estabas disfrutando debajo del agua tibia de la ducha, empezaste a hablar contándome cosas de tu trabajo y de como te había ido el día, me senté en la taza del baño a escucharte y disfrutar de los momentos previos a que empezara la tormenta de placer y morbo.
Diste un pequeño gemido cuando de repente viste que tiraba dentro de la bañera tu consolador, te quedaste callada y no sabias que hacer o decir.Te ordene que apartaras la cortina de la ducha y allí estabas con el consolador en la mano y debajo del agua mirándome y esperando mis ordenes.
- Empieza a chuparlo- ordene yo mientras te contemplaba.
Empezaste a comértelo poco a poco , debajo del agua , callendo por tu boca, me mirabas como sabes que me gusta cuando eres mala, lamias la punta con tu lengua, lo metías y sacabas de tu boca follándotela para mi, para que te viera.
- Ahora pajeate y sigue chupando- dije yo sacando mi polla dura de mi boxer y acariciándome lentamente mientras disfruta del espectáculo que me estabas dando.
Estuviste así un rato, gimiendo, pajeandote y chupando el consolador, mirándome a mi como tenia mi polla dura en la mano y me la acariciaba.
- Ahora ponte de rodillas en la bañera y metetelo, follate con el- ordene seco.
Obedeciste al instante, tenias ganas de metértelo porque estabas muy caliente y necesitabas algo duro y gordo dentro de ti. Gemías una y otra vez, mirándome con lascivia, me levante y me acerque a ti despacio con mi polla dura y tiesa apuntandote, no hizo falta decir nada en cuanto llegue a tu altura te avalanzaste contra ella con tu boca abierta hambrienta de mi y comenzaste a chuparla mientras seguías pajeandote.
Era una maravilla verte así chupando y lamiendo golosa mientras veía como te pajeabas como si tuberías dos pollas a la vez dentro de ti. El agua seguía callendo sobre ti mientras lamias, así mojada estabas realmente sexy, me estabas volviendo loco y no aguante mas. Te levante, sacaste el consolador y te puse contra la pared de la ducha, te penetre hasta el fondo mientras tiraba de tu pelo, ahora era mi polla la que entraba y salia de ti a un buen ritmo, mis huevos te golpeaban y se escuchaba el sonido una y otra vez mezclado con tus gemidos de placer.
- Mi amo soy suya, hagame lo que desee- decías entre gemidos mientras el agua resbalaba por tu espalda.
- Eres mi perra y claro que haré lo que desee- te respondí con la voz rota por la pasión.
Estuvimos así un buen rato hasta que corriste como una loca incluso llegaste a arañarme un brazo un poco entre convulsiones de placer.
- Secate y ponte tu collar, solo el collar y vente para la cocina que estoy acabando de hacer de comer- dije yo besándote dulcemente en tus labios.
Entraste desnuda solo con el collar puesto y te pusiste de rodillas a mi pies mientras acababa de cocinar, era una maravilla verte así y saber que eras mía, estabas deliciosamente sexy. Te dije que me contaras que tal fue tu día y me contaste tus problemas en el trabajo y esa compañera que te cae tan mal las perrerías que te había hecho hoy, estaba odiando a esa mujer de tu trabajo creo que se merecería un buen correctivo..
Nos sentamos a comer el salmón al horno con ensalada y patatas que acababa de hacer y lo saboreamos juntos, riendo y disfrutando del momento de compañía. Te dije que hicieras café y mientras te veía desnuda corretear por la cocina me desnude del todo y espere a que me trajeras el café y me lo sirvieras.
Mientras saboreaba el café te ordene que te pusieras de rodillas y empezaras a mamarmela, así que cerre los ojos y disfrute del sabor del café y de las sensaciones que tu boca me daba en mi pene duro. Era una maravilla sentir tu boca, tu lengua, notar como bajabas a mis huevos y los lamias una y otra vez, me abrí de piernas mas y deje que gozaras lamiéndome entero por todas partes, te agarre la cabeza y te empuje contra mi, estaba a punto de correrme y aceleraste el ritmo.
- Me corro mi perra....me corro...- dije entre gemidos.
- Si mi amo deme su divina leche, demela toda- dijiste mientras abrías la boca y mi mirabas como me corría.
Mi leche salio cálida sobre ti y tube un orgasmo brutal sobre todo al verte así con esa cara de niña buena recibiendo todo de mi.
Me acabe el café solo que estaba tomando y tu picarona te tomaste el tuyo diciendome:
- Señor, usted toma siempre el café solo pero a mi ...siempre me gusta con leche fresca- dijiste sonriendome complicemente.mientras bebías.
Me encanta que seas mi sumisa, llegar a casa y saber que seras mi refugio y yo el tuyo, saber que siempre podremos saborear el café juntos.
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